La pobreza es el más grave de los desafíos que afronta actualmente el mundo en lo que respecta a los derechos humanos –una proporción enorme de la población mundial, el 40%, vive con la realidad o la amenaza de una extrema pobreza-. La pobreza no es sólo una cuestión de ingresos sino que guarda relación con la capacidad para vivir en condiciones dignas y disfrutar de los derechos y libertades básicos del ser humano.
25 años después de la ONU adoptara la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo (resolución 41/128, de 4 de diciembre de 1986), la realidad nos confirma que la situación para millones de personas en el mundo permanece muy alejada de la “dignidad humana”. La cifra de mil millones de seres humanos que padecen hambre crónica se mantiene estable, mientras un cada vez más reducido número de personas acumula enormes riquezas. Se trata una desigualdad indecente e inmoral.
La solidaridad es necesaria para reducir esta desigualdad. Tanto en nuestro entorno más cercano, donde vemos tambalear los pilares del “estado de bienestar”, como en otros lugares del mundo. Por múltiples razones relacionadas entre sí: un reparto más equitativo de las riquezas; la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres; un mejor aprovechamiento de las oportunidades tecnológicas; un manejo más racional y sostenible de los recursos naturales; con garantías para las generaciones futuras; el fomento de la democracia; la gestión eficaz y justa de los recursos financieros; el cuidado y la protección del entorno medioambiental; el acceso a los servicios más básicas (agua, salud y educación); relaciones comerciales basadas en la justicia y la corresponsabilidad…etc.
Pertenecemos a una generación que ha conocido el importante proceso de crecimiento económico y desarrollo de Euskal Herria que ha permitido poner en práctica nuestra vocación solidaria con otros Pueblos más desfavorecidos a través de acciones de cooperación internacional para el desarrollo.
No somos ajenos a los difíciles momentos que atraviesan amplios sectores de nuestra ciudadanía y las entidades públicas vascas como consecuencia de la crisis financiera global. Como entidades más próximas a esta realidad orientamos nuestro esfuerzo a preservar la atención y la ayuda a nuestra ciudadanía, pero sin caer en actitudes extremas que supongan una supresión infundada de las políticas de solidaridad y cooperación para el desarrollo. Se trata de adecuar las posibilidades y los recursos a la nueva realidad pero sin eludir compromisos como la eliminación del hambre, la redistribución de recursos, la justicia, la dignidad y la libertad.
La crisis económica supone un reto al compromiso y a la voluntad de las personas con responsabilidad institucional en relación a la justicia social y a la solidaridad.
En este sentido destacamos el esfuerzo que realizan las instituciones vascas. La mejor respuesta que podemos dar a esta crisis global, que afecta de manera directa a la cooperación internacional, es la adhesión de nuevas entidades comprometidas con la solidaridad entre los pueblos, promoviendo su participación activa y reforzando los esfuerzos de coordinación para una acción más eficaz y eficiente.
Los objetivos generales que actualmente rigen la Asociación Euskal Fondoa son el resultado del acuerdo fundacional alcanzado el año 1.996 entre todos los partidos políticos con representación municipal. Este consenso inicial ha sido renovado y actualizado con un amplio reconocimiento entre los partidos políticos y agentes sociales vinculados a la cooperación.
Hoy, como entonces, los alcaldes y las alcaldesas llamamos al conjunto de las institucionales públicas vascas a:
1º. Asumir el papel de agentes activos de la cooperación descentralizada, manteniendo los compromisos adquiridos como entidades cooperantes en materia de ayuda internacional para el desarrollo e invitando a participar en esta misión a nuevas instituciones públicas.
2º. Sumar esfuerzos por medio de aportaciones presupuestarias destinadas a cooperación para el desarrollo y establecer alianzas institucionales encaminadas a dotar de mayor coherencia y profundidad a la intervención del conjunto de la cooperación pública vasca.
3º. Integrarse en la dinámica de EUSKAL FONDOA - Asociación de Entidades Locales Vascas Cooperantes con el fin de coordinar las actuaciones, sin perjuicio de mantener la autonomía y la identificación ciudadana de los programas, y alcanzar mayor eficiencia y eficacia mediante el apoyo a acciones conjuntas, el intercambio de experiencias y la asistencia técnica.
En Irún, a 6 de febrero de 2012
JUNTA DIRECTIVA DE EUSKAL FONDOA